Como nos ocurre a los humanos, no hay una edad estándar a partir de la cual un gato es considerado mayor o senior. Aunque se suele mencionar los 8 años como edad orientativa, depende mucho del estado físico del gato, y sobre todo de su peso. En todo caso, a partir de los 10 años podemos considerar que nuestro gato es ya senior, aunque hay muchos gatos hoy en día que viven felizmente hasta los 15 o 20 años.

¿Cómo sabemos que se está haciendo mayor?

  • En general, lo primero que advertimos es la ralentización de todas sus actividades: poco a poco vamos notando que nuestro gato pasa menos tiempo jugando o andando de acá para allá, y pasa más tiempo tumbado al sol o buscando mimos y caricias.
  • Otro de los síntomas más frecuentes, es que fruto del descenso de actividad, nuestro gato pierde el apetito y come bastante menos que hace un par de años. Ojo con empezar a darle comida de capricho en este momento, porque podríamos hacerle engordar, y es algo que queremos evitar a toda costa, especialmente en esta etapa. De hecho, si pierde el apetito se debe sobre todo a una regulación natural de su metabolismo: ya que gasta mucha menos energía, tiene menos necesidad de comer.
  • No obstante, si tu gato come mucho menos que antes, es momento de revisar su boca. Con la edad, muchos gatos tienen problemas de encías. Acumulan sarro, y esto les acaba produciendo una inflamación que hace que comer les resulte doloroso. Si observas más sarro del habitual, o notas sus encías enrojecidas o inflamadas, acude al veterinario para que te ayuden a solucionar este problema.
  • Además, hay gatos que con la edad sufren dolores articulares y musculares. Esto se traduce no solo en que dejan de saltar y acceder a sitios a los que antes llegaba sin problema, sino que es posible que deje de utilizar su caja de arena, por la inestabilidad o el esfuerzo que le supone acceder a la caja, e incluso caminar por ella. Algunos gatos hacen sus deposiciones junto a la caja, no dentro de ella. Si es el caso, busca una bandeja más baja y una arena mas fina.
  • Otro problema derivado de los dolores musculares y articulares es la falta de higiene. Los dolores le impiden acceder con comodidad a la limpieza en determinadas partes de su cuerpo.
  • Como nos sucede a los humanos, en el gato mayor podemos observar una pérdida de agudeza de los sentidos (disminución de vista, oído, olfato…), que en ocasiones les hace parecer algo despistados
  • Un comportamiento relativamente frecuente en gatos mayores con problemas renales es que comienzan a hacer pis en lugares diferentes de su caja de arena, como sofás, alfombras, camas, etc. Si observas este comportamiento en tu gato, es posible que el veterinario recomiende una analítica de orina para comprobar que todo está bien.

Además, los gatos de edad avanzada sufren más frecuentemente aumento de peso, diabetes y otras enfermedades. Por eso, a partir de los 8 años se recomienda una visita anual al veterinario para hacer una revisión completa y comentar las pequeñas incidencias sobre su salud que vayan surgiendo.