Podemos reírnos del tema, avergonzarnos, o tomárnoslo con naturalidad; podemos llamarlos gases, flatulencias o simplemente (y más coloquialmente) pedos, pero no deja de ser una molesta costumbre que, muchas veces, se puede evitar, ¡al menos en lo que respecta a nuestros animales de compañía!

Para acabar con las flatulencias de nuestro perro, tenemos que analizar las causas. Muy a menudo, no hay un solo motivo sino que se trata de una combinación entre varios factores, así que vamos a comentar las más frecuentes y cómo evitarlas.

  1. Comer muy rápido tragando una gran cantidad de aire mientras ingiere. Es una costumbre difícil de combatir, pero ahora hay unos recipientes de comida de alimentación lenta que tienen tres o cuatro conos en el fondo que les obliga a comer de forma más pausada.
  2. La sobrecarga del intestino. Si esta es la causa, es fácil de solucionar: basta con repartir su comida diaria en tres o cuatro tomas, para que su intestino reparta el trabajo a lo largo de todo el día.
  3. La sobrealimentación también puede ser la causa. ¿Estás seguro de que tu perro come la cantidad pautada por el veterinario o el fabricante, o simplemente añades un montoncito de pienso a ojo en su recipiente?  Deberías acostumbrarte (no sólo por esto, sino porque es lo más adecuado para su salud) a medir con un recipiente (una taza, un vaso, algo que sirva de medida) la cantidad exacta de pienso que le das cada día.
  4. Los alimentos masticables a base de cuero o de oreja de cerdo son los principales culpables de los gases de los perros (¡y de su mal olor!). Muchas veces les damos un hueso masticable de cuero para que se diviertan, y no nos damos cuenta de que si el perro tiene tendencia a los gases, lo que estamos provocando en su intestino es una gran cantidad de flatulencias. Si tu perro tiene gases y suele morder este tipo de alimentos, o a consumir golosinas a base de vacuno, prueba a eliminarlos una temporada. Lo cierto es que estos masticables compuestos por proteína digerible son también causantes habituales de alergias y provocan a menudo problemas digestivos. Son estupendos si les van bien, pero si tiene algún problema de este tipo, prueba a retirarlos por un tiempo y a ver qué tal.
  5. El consumo de frutas y verduras crudas, ya que no suelen ser muy bien digeridas por los perros. Esto no quiere decir que den problemas digestivos a todos los perros, solo que puede ser la gota que colme el vasco de un aparato digestivo sensible.

Una vez has descartado las causas anteriores, es momento de analizar si hay algún problema con uno o varios de los ingredientes de su dieta principal. Prueba con un alimento hipoalergénico (como Arden Grange, en cuyas recetas no se incluye carne de vacuno, soja, trigo ni productos lácteos), y obsérvale durante unos días.

Si con estas medidas no logras atajar el problema de sus gases, quizá sea el momento de consultarlo con el veterinario, que podrá descartar otro tipo de trastornos digestivos que le puedan estar causando esas flatulencias.