Cada cierto tiempo parece que se ponen de moda las noticias sobre perros que muerden a niños, y aunque se trata de casos aislados, son fuente lógica de preocupación tanto para padres y madres de niños como para dueños de perros nerviosos que no están acostumbrados a jugar con ellos. ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo manejamos esta situación, si notamos que nuestro perro es agresivo y se pone nervioso con la presencia de niños?

En primer lugar tenemos que decir que lo más importante es no dejarlo pasar, al menor signo de agresividad (un gruñido, un amago de mordedura, o una conducta violenta), deberías tomar cartas en el asunto.

Y en segundo lugar nos gustaría recordarte que no debes fiarte de todo lo que leas o escuches por ahí: deberías buscar ayuda profesional y seguir sus instrucciones. Seguro que el veterinario puede recomendarte un especialista en conducta animal. No te dejes llevar por las recomendaciones que puedan hacerte personas bienintencionadas pero sin los conocimientos ni la experiencia necesarios: como en el caso del futbol, todo el mundo parece tener una opinión sobre qué hacer cuando se trata del comportamiento de los perros. Pero se trata de un tema lo suficientemente grave como para andar experimentando.

Lo cierto es que los niños nerviosos y los perros de cualquier raza son perfectamente compatibles. Por ejemplo, los rottweillers que tan mala fama tienen suelen ser perros muy amables y simpáticos, lo que ocurre es que por su potencia muscular a veces son entrenados como perros de defensa y ataque.

Un buen comienzo suele ser acostumbrar tanto a perros como a niños a convivir entre ellos mientras son jóvenes. Cuanto antes socialicemos a nuestros perros, y enseñemos a los niños a ser respetuosos con los animales, mejor será su convivencia. Hay que saber reconocer los síntomas de incomodidad de un niño con un perro, pero también de un perro en presencia de niños.

Con educación y respeto, la convivencia entre niños y perros puede ser excelente y una fuente inagotable de satisfacciones para ambos.