Estás en un parque, paseando a tu perro, que se ha puesto a jugar con otros perros conocidos y a explorar por las cercanías. Como es la hora de ir para casa, le llamas. Nada. Otra vez, ahora más alto. Ni caso. Sabes que no tiene problemas de audición, es solo que no le da la gana. Llamas otra vez. Y tu perro se sigue haciendo “el orejas”. Avergonzado porque la gente empieza a mirarte, te acercas a donde está tu perro, pero esto no te hace caso hasta que decide (sí, es él quien decide) dejar de jugar.

¿A quién no le ha pasado esto? ¿Quien no se ha quedado tirado en el parque, llamando al perro sin que este le haga ni caso?

A todos en algún momento, sobre todo a partir de los 6 ó 12 meses del perro, que es cuando sus hormonas sexuales empiezan a incrementarse, y le hacen buscar un poco de diversión. ¿Qué haces? ¿Le riñes en ese momento, justo cuando viene? Lo podría interpretar como que le riñes justo cuando te hace caso, y ser contraproducente. Pero ¿cómo solucionar este problema?

Cuando los perros son cachorros, los tienes todo el día pegados a ti. Te sigue en casa, por la calle, se te mete entre las piernas… ¡casi tienes que tener cuidado en no pisarlo! Pero cuando sus hormonas se ponen en marcha, hay otros intereses en juego. ¿La solución? Conseguir que le merezca la pena abandonar la diversión por acudir a tu llamada.

Por eso, hasta que lo tenga bien aprendido y asimilado, el truco consiste en asegurarte de que solo pueda tener su comida favorita o su juguete (o juego) preferido cuando sale de paseo contigo y te hace caso. Si esos juegos, afectos o premios los puede tener en casa de forma más o menos habitual, quizá cuando le llames no esté tan interesado en disfrutarlos, sabe que luego dispondrá de ellos. Sea lo que sea, lo que tú lo ofreces debe ser mejor que lo que hay al otro lado del parque.

Así, cuando oiga “ven”, sabrá que si acude tendrá una fiesta, y apreciará el momento mucho más.

En todo caso, debes recordar que eres tú quien sale de paseo e invita al perro a participar, no debe ser él quien decida por dónde vais, cuándo volvéis o lo que hacéis mientras estáis fuera.

¿Necesitas más trucos para que tu perro acuda a tu llamada? Prueba con estos:

  • Buscar establecer contacto visual con el animal
  • Utilizar siempre la misma fórmula para llamarle, mejor por su nombre. Por ejemplo “Rufus, ven”, mejor que ir cambiando la fórmula con un “Rufus”, “Vamos Rufus”, “Ven Rufus”, “Venga, Rufus”. Mejor primero el nombre, y cuando te mire, entonces le das la orden “Ven”
  • Jugar y practicar en casa, con premios y caricias, celebrando los resultados cuando lo hace bien
  • No enfadarse y reprenderle, aunque a veces las tentaciones son enormes, sobre todo si tienes prisa